HAPPY KIDS TE ENSEÑA….

Los niños deben satisfacer diariamente, necesidades eliminatorias. Para lograr que el pequeño adquiera estas costumbres, no basta con sentarlo regularmente en el bacín  o en el inodoro. Si bien es cierto que algunos padres tienen éxito en el entrenamiento de este habito desde los primeros días, otros han debido esperar meses.

Esto se debe sobre todo, a que el sistema nervioso de un niño de corta edad, el niño no tiene el sistema nervioso lo suficientemente maduro como para adquirir estos hábitos de eliminación.

El control de esfínteres es el paso de un comportamiento reflejo automático a una conducta voluntaria y controlada. Un control más precoz o tardío no debe interpretarse como señal de capacidades mayores o menores ya que existen diferencias en la adquisición voluntaria de controles entre unos niños y otros. Hay una gran variabilidad en las edades en las que aparece en control de esfínteres.

Aunque hay niños que están preparados desde los dieciocho meses para intentarlo, la mayoría logra el control entre el final de los dos años y los tres años.

No olvidemos que para llegar al control, el niño experimentara un proceso que tendrá sus regresiones. Valoremos sus logros y no le demos demasiada importancia a sus fracasos esporádicos.

Para que un niño controle sus esfínteres, son necesarias varias condiciones que los padres deben conocer. Estas consideraciones las contemplamos con respecto a niños y adultos.

El niño, al que vamos a guiar y ayudar a controlarse, debe conocer y entender el significado de unas palabras clave como, pis, caca, mojado, pañal, orinal… debe asociar las sensaciones de estar mojado, sucio, oler mal… con el pis y la caca. Tiene que haber visto a otros evacuar en los lugares apropiados, con las palabras y las acciones adecuadas. Tiene que darse cuenta de que las sensaciones que percibe son los antecedentes a mojarse o a ensuciase y que este es el momento para pedir ayuda a los demás y hacerlo adecuadamente. Al principio se dar cuenta cuando ya está ocurriendo, pero poco a poco podrá anticiparse hasta conseguir que le dé tiempo de llegar al lugar indicado.

Como ocurre con otros procesos, podemos facilitarte la adquisición del control o retardársela. Para obtener resultados positivos debemos tener muy claro que queremos conseguir, acompañar siempre al niño en estas actividades y enseñarle cómo hacerlo. No debemos mostrar prisa o presionarle diciendo que tiene que hacerlo por la fuerza en un momento determinado. Debe hacerse siempre en un ambiente relajado, tranquilo y comprensivo, sobre todo cuando existe un fallo.

Tengamos en cuenta que cada niño tiene su propio ritmo. Lo mejor es confiar en el desarrollo del niño, estimularlo positivamente y enseñarle, sin exigirle. Se debe tener paciencia y recurrir a la alabanza cuando se produce algún logro.

Autor: Raquel Gomez Triguero

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