Happy kids te orienta… 22 de Mayo

Gracias al juego el niñ@ puede comunicarse con el mundo que lo rodea. A través de él puede observar, actuar, descubrir, conocer, percibir el espacio, a los demás, la naturaleza……En definitiva, el juego le permite estructurar de forma lúdica el pensamiento y sus procesos, además de entretenerle y deleitarle.

El juguete no es sino el instrumento para llevar a cabo la realización de un juego determinado es decir, el juego es la razón de la utilidad de los juguetes. Estos son meros complementos en los que se apoya el niñ@ para ampliar su actividad lúdica, pero no debemos pensar que son indispensables para jugar, el niñ@ con su imaginación puede lograr un mundo de fantasía tal que puede superar con creses hasta las posibilidades de recreo que ofrezca el juguete más sofisticado. Hay veces en que un bote de plástico puede convertirse en un barco, una caja de cartón en un coche, etc. todo depende del uso que el niñ@  haga de su imaginación, de esta forma cualquier cosa es susceptible a convertirse en un juguete.

Entre los tres y seis años de edad

Entre los tres y los seis años de edad se despierta el interés de los niñ@s por los juguetes que estimulan la destreza, que fomentan la actividad o que favorecen el espíritu creador permitiéndoles hacer cosas. Todo juguete que posibilite el desarrollo físico, el intelectual y las relaciones con los demás es apropiado para esta etapa del crecimiento infantil.

Los juegos de construcción

En este punto nos parece interesante hacer una mención especial a los llamados juegos de construcción, dada su gran funcionalidad dentro del aprendizaje de los niñ@s a estas edades. Se trata de un conjunto de piezas, de formas iguales o diferentes, con las que se pueden llevar a cabo múltiples combinaciones, creando distintas estructuras, suelen aparecer en el mercado en dos formatos básicos: los compuestos por piezas de tamaño grande (aconsejables para utilizar en el suelo, y destinados a los niñ@s de hasta tres años, ya que su envergadura impide la succión o ingestión de las piezas), y los que contienen piezas pequeñas (más apropiados para usar sobre la mesa o algún otro punto de apoyo, y para los niñ@s a partir de tres años, aproximadamente).

Con las construcciones, los niñ@s desarrollan sus habilidades motrices, sus estructuras espaciales, empiezan a manejar los pares de conceptos (grande, pequeño; alto, bajo; más corto, más largo), las formas geométricas, similitudes, etc. También comienzan a adquirir las nociones de equilibrio, simetría, resistencia, etc.

Asimismo son un buen material para los juegos de simulación simbólicos, donde los niñ@s adoptan diferentes papeles, utilizando el material como mecanismo de sustitución y representación de la realidad. Con este tipo de objetos los niñ@s se acostumbran a ordenar y recoger, haciendo constantemente ejercicios de calificación y seriación.

Con esta clase de juguetes los niñ@s conocen el medio que los rodea mediante la construcción de objetos. Podrán montar los edificios de una ciudad, una granja, medios de transporte, un pueblo, etc. e inventar historias relacionadas con ellos, lo que contribuirá a desarrollar la capacidad de narrar y describir, facilitando también las relaciones en grupo al compartir un proyecto  de trabajo en común.

Estos materiales de construcción implican diferentes niveles de dificultad, que van desde los niñ@s más pequeños que apilan, hasta los mayores, que realizan proyectos de gran complejidad (vertebrados por una serie de pasos intermedios que son los que tienen lugar en las distintas etapas de desarrollo infantil a estas edades). Por tanto, se trata de materiales que puedan adaptarse perfectamente a la evolución de los niñ@s.  

Querida Familia: Coméntenos que aspectos toma en cuenta para comprar un juguete a su niñ@.

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